lunes, 8 de febrero de 2016

Apocalipsis

Temblores de tierra en Santiago de Cuba; ataques de histeria de la corriente de El Niño, que ha causado penetraciones de mar en el malecón habanero y lluvias torrenciales en plena estación seca; sublevación de los carretilleros (vendedores ambulantes de viandas y frutas) por la amenaza de los controles de precios; y la papa, mientras tanto, y por lo perdida, sigue estando en la categoría del néctar y la ambrosía, mangares de dioses. El 2016 no ha comenzado con mucho entusiasmo medioambiental que se diga. Y para ponerle la tapa al pomo ahí está el Zika, un virus con nombre de mona, que posiblemente tocará puertos cubanos antes de que concluya el semestre.

A este paso, y con tanta trompeta ecológica sonando, se pone uno a pensar en que quizás a la Isla le espera un destino similar al de la Atlántida. Ironía, para hundirnos en el mar ya no será necesario traicionar previamente la gloria que se ha vivido. La causa no será la apertura del primer McDonald's en La Habana, sino el calentamiento climático. La naturaleza, que cuando le da por joder es más malosa que el imperialismo, se encargará de borrarnos del mapa. Ya imagino al Platón de turno hablando de un pueblo mítico, que estuvo a punto de producir diez millones de toneladas de azúcar en una zafra, pero terminó finalmente entre las aguas de Poseidón, que son también las de Yemayá.

Mientras tanto nos volvemos leyenda, la cubanidad, que es terca sobre todo en tiempos de desgracias, aflora de los modos más sorprendentes posibles, siempre bajo la muy criolla abjuración de los términos medios. Está dicho: cubano que se respete o no llega o se pasa. Y la Isla produce lo mismo comandantes guerrilleros que militantes del Tea Party. Resulta ahora que dos cubanos de segunda generación tienen posibilidades de llegar al trono rojo de Yumalandia. Supongo que haya que ponerse contento de tener a un compatriota en la Casa Blanca, y que también cualquier republicano que derrote a Donald Trump en las primarias le está haciendo un favor inmenso a la humanidad presente y futura.

Sin embargo (y muy personalmente) me dan que pensar los muchachos. Demasiado conservadores. Demasiado bíblicos. Demasiado anti-emigrantes. Y para ser herederos del arroz congrí y del plátano burro frito, demasiados amantes de Wall Street y del mercado salvaje como para que puedan tomarse en serio. Con respecto a la relación entre Washington y La Habana, ambos compañeros, el Marco Rubio y el Ted Cruz, proponen regresar a la política del garrote y las cavernas: Nada de embajada para los comunistas de mierda. Nada de turistas para los comunistas de mierda. Palo al gobierno y, de paso, palo a los once millones de cubanos que ya tienen bastante con la amenaza del terremoto, la rebelión de los carretilleros, la corriente de El Niño y la desaparición de las papas.

Los republicanos, recordemos a Bush Segundo, siempre se han preciado de tener comunicación directa con el dios de las trompetas y los diluvios universales, con el dios del castigo y las espadas de fuego. Razón de más para temerles. Razón de más, también, para ir augurando el fastidio de que nos manden a construir diques (las trincheras de inundan) antes que suban las aguas.

1 comentario:

  1. TRUMP... en el Parlamento del Reino Unido hubo un debate sobre la posibilidad de excluir Trump del pais por los comentarios ridiculos que hizo sobre Islam en Inglaterra... 578,653 personas firmaron la peticion.

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