lunes, 7 de julio de 2014

Compañera, tengo una pregunta que hacer

La pregunta la debe formular por escrito. Se recepcionan las inquietudes los lunes y los miércoles de ocho y media de la mañana a doce del día. Venga temprano porque solo se recogen diez preguntas por día. La gente marca desde las cuatro de la mañana. Nosotros no controlamos la cola, eso es un problema de ustedes. A las ocho, cuando abrimos la oficina, se reparten los turnos. Un turno por usuario. Aquí tiene el modelo. Nombre y apellidos del preguntante. Texto de la pregunta. No puede pasarse de las tres líneas que le dan. Escriba con letra de molde. Escriba claro. Trate de formular su pregunta de manera sencilla. Mire, aquí la gente no tiene tiempo para pensar por usted. Nada de dudas existenciales, para eso vea a su padrino de religión, haga un ebbó, confiésese con un cura. Nada de debates culturológicos. No se permite la entrada en short ni chancletas, ni tampoco de intelectuales. Los intelectuales siempre están jodiendo, de hecho joden más que el short, las chancletas y la saya corta. Sí, claro, este es un país tropical. Por eso mismo, que no se puede estar pensando tanto, por eso mismo, nada de preguntas intelectuales. Ya eso está claro desde hace tiempo. Clarísimo. Del lado de acá, todo; fuera de acá -y menos del otro lado- nada. Acá, sí, acá. Si es de política nacional e internacional, mejor limítese a preguntas cerradas, de sí y no, un poco para asegurarse de que lo que se imagina es como es. Los buenos son buenos y los malos son malos. Además, si tiene dudas consulte el Granma que ahí está todo bien explicado. Si es de sexo, mejor le hubiera preguntado a sus padres en su momento, ya es un poco tarde para averiguar lo que no tiene arreglo. Traiga su pregunta en original y dos copias. Presente además su carné de identidad y un sello timbrado de cinco pesos. Importante, debe traer un aval de su centro de trabajo, y si es ama de casa o cuentapropista del presidente de su CDR. ¿Qué debe decir el aval? Lo de siempre. Que usted cumple con todas las tareas, que es un tipo integrado y que vino a preguntar algo serio y no hacernos perder el tiempo, que ya bastante tiene una con este calor para estarse rejodiendo con preguntas para sacar del paso. La Comisión tiene diez días hábiles para darle una respuesta, aunque estamos un poco atrasados ahora en verano porque tenemos mucho personal de vacaciones, así que usted saque cuentas y a los diez días pasa por aquí; si no está aún su respuesta nos llama por teléfono hasta que le avisemos. Mire, mejor pase, porque a veces no tenemos tiempo para responder el teléfono. Aquí hay mucho trabajo, cada vez más. Hoy la gente se lo pregunta todo. En vez de irse a la playa o a rumbear en la Tropical, la gente se pasa el día preguntando y preguntando. Las respuestas son casi siempre inapelables. Eso sí, si usted no está convencido con lo que se le responda puede presentar un nuevo escrito de solicitud donde explique sus razones y formule una nueva pregunta. Sí, claro, original y dos copias. Y trae de nuevo su carné de identidad y el aval del centro de trabajo o del CDR, pero también una declaración jurada ante notario que diga que usted está en uso total y absoluto de sus facultades mentales, no vaya a ser que sea un loco de esos que se pasan el día preguntando boberías. O peor, un intelectual. Además, no es muy común que alguien pregunte una segunda vez después que le demos un argumento convincente. Claro, nuestros argumentos siempre lo son. Para tramitar las apelaciones se activará otra Comisión que tendrá seis meses para darle una nueva respuesta, esta vez inapelable. Se me olvidaba, entregamos las respuestas solo los jueves de dos y media de la tarde a cuatro y cuarenta y cinco. Claro, también se reparten turnos, la gente marca desde por la mañana. Y venga preparado para irse con las manos vacías, a veces hay preguntas que son incontestables.

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