lunes, 25 de noviembre de 2013

Lawton

Un alcohólico por cada cinco habitantes y un panadero ilegal por cada tres. O te mueres del hígado o de una subida de presión por comer tanta harina. Tamalero. Tamales. Tamales calientes. Jarros, haraganes, palitos de tender, juntas de olla, aromatizante. Dale, que llegó el pollo de dieta. Sacaron huevos en la Calzada. Échale desincrustante al baño, y si no se le cae la costra se lo dejas de un día para otro. Eso que sale en la pared es humedad, por mucho que pintes no se le va a quitar, porque dicen que este barrio lo construyeron encima de un pantano.

El mes pasado recogieron la basura. Se la llevaron toda. Y la esquina quedó absolutamente limpia. Durante media hora, y con algo de imaginación, parecía la calle de un barrio de clase media en Toulouse, todo organizadito y sin rastro de caca. Llegó entonces la primera carretilla de escombros, y la yerba de un patio de más allá, y media libra de cáscaras de plátano, y el vómito y las heces de alguno de los borrachos de turno. Y nada, el polvo que vuelve al polvo, la mierda a la mierda, y nosotros a lo que somos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Refutación de la moral barriotera

Moral en crisis o crisis de la moral. Por lo primero podría entenderse un paquete de prácticas sociales, una especie de “cápsula de virtud” que se puede descargar (como si se tratara de la actualización del Windows 7), inocularse en el cuello de un descerebrado y volver así en milagro el barro. También ahí cabe eso de la “moral y las buenas costumbres”, un recetario de modos de conducta siempre demasiado conservador, porque remite a la forma (apariencia) y no al contenido (esencia).

Mejor hablar de una crisis de la moral. Porque existe y se multiplica una determinada forma de entender y regular la vida en sociedad. Una moral de la sandez y la anticultura. Una moral de la chusmería. Una moral del maltrato. Una moral de sálvese quien pueda. Una moral de yo te grito, tú me respondes y yo te doy. Y te doy duro, y si no puedo con la mano te doy con un palo, con una cabilla, con la puerta de un refrigerador Haier… Una moral de tú a mí sí que no me sabes nada, de lo mío es con cualquiera, de me llamas a la policía, al ejército, a los bomberos, al Consejo de Estado… porque a mí no me para nadie; lo mío, ya lo dije, es con cualquiera.

lunes, 4 de noviembre de 2013

En defensa del 3D

Me cuentan que cuando se construyó la comunidad ecológica de las Terrazas, uno de los proyectos comunitarios más hermosos de la Revolución Cubana, se levantaron las casas pero no se hicieron los caminos entre una y otra. Los creadores esperaron a que los lugareños abrieran los senderos con sus pasos, y una vez se tendieron los puentes naturales entre gente y gente, entre viviendas y bodegas, policlínicos y centros educativos, llegó el camión con las losas y se alzó el pavimento. Fue la población, a partir de sus propias necesidades, quien interconectó el pequeño pueblito.