lunes, 21 de octubre de 2013

Maracaibo

A veinte metros de mí hay un señor destruyendo el folclor musical venezolano. Es la gaita zuliana peor cantada que he escuchado en toda mi vida. Llevo ya dos horas escuchándolo y francamente no puedo más. En otro contexto, semejante ataque contra la moral sonora podría terminar con sangre. Como ocurrió el mes pasado en la Cárcel Nacional de Maracaibo en la que se enfrentaron dos pranes (bandas carcelarias). La reyerta dejó un saldo de 16 reos muertos y la proclamación de "El Mocho Edwin", un joven de 30 años, un carajo, como máximo pram de la cárcel. Algunos de los miembros del pram vencido terminaron tristemente mutilados al mejor estilo de Kill Bill. A uno le sacaron el corazón, a otros los ojos y a un tercero el pene.

lunes, 14 de octubre de 2013

Elysium

Estamos en el año 2154. Ya para ese entonces el planeta Tierra se ha terminado de convertir en una maquila global superpoblada. Los bárbaros cruzaron todas las fronteras y la ciudad de Los Ángeles es ahora una mega-urbe latinoamericana controlada por bandas criminales. Ante este escenario apocalíptico, los ricos escaparon al espacio exterior, a una especie de Beverly Hills en las estrellas. Viven en un "hábitat controlado" llamado Elysium, una gigantesca estación espacial que orbita en torno a nuestro planeta. De vez en cuando bajan a la Tierra para atender sus negocios escoltados por súper robots, ciber policías encargados también del control burocrático-represivo de los terrícolas.

lunes, 7 de octubre de 2013

La crisis del papel toilette

La clase media siempre está fregada. Es una ley histórica. Lo dije una vez y alguien levantó los ojos al cielo en actitud de San Francisco recibiendo sus estigmas. Como si no fuera siempre lo mismo. Las revoluciones se hacen para los desarrapados, para aquellos que como decía Marx (me encanta la metáfora) no tienen otra cosa que perder que las cadenas. Por eso son épicas. Y la clase media no puede serlo. Si acaso te lanzas por la ventana a apostrofar franceses, como la Sofía de El Siglo de las Luces, pero hasta ahí. Sofía nunca habría entendido las pequeñas miserias que se solapan en el gran óleo de la lucha de clases, si acaso, la Sofía de Humberto Solás… pero esa es una adaptación para cine.