lunes, 26 de agosto de 2013

La ruta del Che

Estamos a más de seiscientos metros sobre el nivel del mar y es agosto. Hay un calor pegajoso, como si estuvieras metido en una película sobre la guerra de Vietnam. Hablamos sólo lo imprescindible. Ya a esa hora de la tarde no hay ni tiempo ni ganas para hacer fotos y admirar el paisaje. Lo bucólico da paso a la lucha por la supervivencia. Pronto oscurecerá y la selva tropical cubana no entiende de poesía. Falta aún muchísimo camino para regresar a la base de campismo donde pasaremos la noche, un vallecito infectado de santanilla (hormigas de fuego) en el que instalamos las casas de campaña.

La jornada comenzó muy temprano y en todos los sentidos ha sido un día largo, en el que hemos andado 18 kilómetros hasta lo alto del Caballete de Casa, una de las alturas más importantes de la cordillera central cubana, la Sierra del Escambray. En lo más alto de estas lomas el mítico Che Guevara instaló un campamento en el año final de la insurrección guerrillera contra Fulgencio Batista. Ha pasado medio siglo, y ya el musgo y las nubes que atraviesan los montes se han encargado de tejer la leyenda de aquellos años fundacionales.

martes, 20 de agosto de 2013

Hasta la victoria siempre

 
Ya estábamos terminando la segunda despedida, esta vez en la escalera, cuando salió la frase. Hacía calor, como siempre en estos días, y teníamos de fondo el estrépito de los vehículos pasando la avenida. Con esa frase intenté hablar de ilusión y de luz de futuro, y por un momento la sopa Campbell de Andy Warhol fue pura sopa y no obra de arte, y el Che Guevara fue Che, un joven que creía en la utopía, y no el motivo de una camiseta pop.

Tampoco sonó la frase a grito de guerra (señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo). A final triunfal (se abrirán las Grandes Alamedas). A telón que cae (viviremos y venceremos). A tragedia (no pasarán). La frase de despedida intentó serlo de esperanza: Breve brisa y rayo de sol que ilumina y limpia la Habana en agosto: Futuro mejor y posible: Sueños.