miércoles, 26 de junio de 2013

Para soñar

Llego a casa después de dos semanas trabajando a tiempo completo en las defensas de las tesis de diploma en Periodismo. En los últimos días he actuado como oponente, miembro de algunos de los tribunales examinadores, y también como tutor de cinco investigaciones. He compartido la felicidad de los muchachos y de sus familias, y he sudado también con el calor infernal de este verano en la Facultad, sin ventiladores ni aire acondicionado. Por cierto, pretender hacer ciencia a los 35 grados Celsius pegajosos de las aulas de Bohemia es casi una entelequia, que supera con creces las valoraciones de Jorge Mañach en torno a la imposibilidad de hacer filosofía en un país con 75 grados Fahrenheit de temperatura promedio.

jueves, 6 de junio de 2013

La Habana en 3D

Hoy despedí a mis vecinos. Me desperté a las tres de la mañana, doce horas antes de que mataran a Lola y de que mi ciudad calenturienta recibiera los primeros chaparrones del verano. El agua nos limpia las tristezas del cuerpo y del espíritu. Café con leche. Dos galletas. Telesur que no trasmite tan temprano. La conexión rápida a esa hora. Cubadebate. El País. El Universal de Venezuela. Cuatro correos del trabajo, tres de la familia y los amigos allende y aquende las fronteras.

Fue una despedida rápida y triste, de un solo abrazo. Abordaron rápido el auto que los condujo al aeropuerto. Justo en ese mismo momento una vieja cruzaba la calle con un carro destartalado de hacer mandados. El carro se movía tembloroso detrás de ella. Todavía no eran las seis de la mañana y lejos, de espaldas al mar, se veían los primeros resplandores del amanecer. Con la vieja, el taxi, la despedida, el sol del nuevo día y mis propios pensamientos podría hacerse una película melancólica y de final abierto, como son las cosas realmente en esta vida.