martes, 2 de abril de 2013

Día 12. Telenovela

El humilde guardaespaldas de la residencia se enamora perdidamente de la señorita con tetas de silicona. Y la señorita le corresponde al guardaespaldas. Tendrán 400 capítulos para concretar un amor dividido por las diferencias sociales y la envidia de un equipo de malos (malísimos) que harán hasta lo indecible por separar a los amantes. Él, viril, gimnaseado, intercepta a la bella señorita en la escalera de la residencia. La mira desafiante hasta que finalmente la agarra y la besa con pasión. Ella se resiste pero al final se deja besar. Tres minutos dura el beso, hasta que ella lo aparta, le propina una cachetada y dice: -Nunca más se atreva usted a ponerme un dedo encima-. Corte y pausa publicitaria.

Gracias a un producto mágico ya no será necesario planchar. Todo está garantizado. Podrás incluso dedicarle a tus hijos el tiempo que antes tenías que emplear en el planchado. Ahora no se trata de que quieras o no ahorrarte la penosa tarea de estirar la ropa, es que como madre tus hijos te necesitan. Comprando ese producto milagroso estás invirtiendo en tiempo para el cuidado y la educación de los pequeños. Y cuando tu esposo-proveedor llegue esa noche cansando de trabajar en la oficina, tendrá ya sus camisas listas y a ti menos fatigada, y por lo tanto con más ganas de hacer el amor.


Toma yogurt. De frambuesa. De plátano o de piña. Yogurt líquido o en cajita. Yogurt para estar en forma y tener un cuerpo de gimnasio. Yogurt para ir al baño regularmente y poner cara de felicidad en un prado de verde hierba reluciente por el que corren a tu encuentro tus hijos y un perro San Bernardo (siempre hay un San Bernardo en las historias felices de la clase media). Fin del espacio publicitario.
 

El guardaespaldas mira desafiante a la espectacular rubia que acaba de apartarlo de sí. La vuelve a agarrar, esta vez con más violencia, y la besa apasionado. Es el neandertal que introduce a su mujer en la cueva, el jeque presidiendo su harén. Ciento veinte mil amas de casa suspiran extasiadas. Sueñan con un marido así y no con el gordo vago tomador de cerveza que tienen en casa. La bella protagonista es toda dulzura y pasión. Se resiste pero se deja besar. Lo lengüetea (vulgar el término, pero el único posible para describir la situación). Finalmente lo aparta de sí y sube corriendo, turbada, la escalera rumbo a su habitación. 

Esta telenovela en cuestión está patrocinada por una empresa productora de hojuelas de maíz, de modo tal que los guionistas deben hacer malabares para que en cada escena aparezca inocentemente alguno de estos productos. Pues la diva se sienta en su cama, abre una bolsa de comida chatarra y empieza a llorar al guardaespaldas mientras mastica. Escena conmovedora la de una rubia que perderá la figura a causa de un amor desencontrado. La publicidad hace la historia y exige interpretaciones magistrales: Prueben ustedes a llorar al mismo tiempo que comen hojuelas. Primer plano de la bella joven masticando. Lágrimas que caen y hojuelas que entran en la boca. Corte. Música de cierre. Vea el próximo capítulo de Amores Reales, sólo por este canal. Nueva pausa publicitaria. 

Esta vez, después del yogurt, una propaganda sobre las elecciones presidenciales que se celebrarán en Venezuela dentro de 12 días, el domingo 14 de abril. Precisamente, la campaña comenzó hoy martes.

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